Max Holloway habla de Conor McGregor al recordar su pelea de regreso y también mira de reojo una posible revancha con Justin Gaethje. En la conversación, deja claro que el cruce con McGregor sigue teniendo peso, pero que su enfoque está en llegar listo al octágono y cerrar cuentas pendientes.
Max Holloway vuelve a poner a Conor McGregor en el centro
Max Holloway habla de Conor McGregor con la calma de quien ya pasó por muchas guerras, pero sin quitarle importancia al duelo. En la charla, deja ver que enfrentar a McGregor otra vez sigue siendo una pelea grande, más todavía porque se trata de una revancha dentro de un escenario de alto perfil y con mucha atención alrededor.
El hawaiano recuerda que si alguien le hubiera dicho después de su último combate que terminaría en una cita con McGregor en la International Fight Week, no lo habría imaginado con tanta claridad. El contexto importa: no es solo un combate más, sino un regreso que carga historia, expectativas y una narrativa que viene de lejos.
También aparece un detalle que ayuda a entender el ambiente del intercambio: la conversación estuvo marcada por bromas, provocaciones y un tono muy de vestuario. Entre risas y pullas, Holloway dejó la sensación de que no está mirando ese cruce como una revancha sentimental, sino como una oportunidad competitiva más.
¿Qué dijo sobre la primera pelea con McGregor?

Cuando le preguntan por aquel primer cruce, Holloway es directo: no siente que pueda sacar demasiado de esa versión de sí mismo. Dice que fue hace mucho tiempo y que no se reconoce del todo en el peleador que entró esa noche al octágono.
Ese punto es importante porque cambia la lectura de la pelea. No se trata de vivir del recuerdo ni de medir el presente con el pasado. Holloway insiste en que ha crecido desde entonces, mientras McGregor, según cuenta, puede seguir diciéndose lo que necesite sobre ese tema.
La idea de fondo es simple: la pelea de entonces no define la de ahora. Por eso, más que discutir quién era quién en aquel momento, Holloway prefiere enfocarse en lo que puede pasar cuando ambos vuelvan a verse de pie frente a frente.
“As long as I see him Saturday night, standing against Octagon for me, I’ll be happy.”
Más allá del tono de la cita, el mensaje es claro: Holloway quiere al rival enfrente, no excusas alrededor.
Puntos que deja esta parte de la entrevista
- Holloway considera que la pelea con McGregor quedó demasiado atrás como para usarla como referencia exacta.
- No se identifica plenamente con el peleador que fue aquella noche.
- Piensa que McGregor puede seguir contándose la historia que quiera sobre su evolución.
- Su interés principal es ver a McGregor frente a él en el octágono.
- La revancha tiene un peso distinto por el contexto y por el momento competitivo.
La International Fight Week cambia el significado del combate

La International Fight Week le da otra capa al duelo. No es lo mismo volver a pelear con un nombre grande en cualquier cartelera que hacerlo en una semana asociada con los focos más intensos del calendario de UFC. Para Holloway, ese marco vuelve todavía más llamativo el regreso contra McGregor.
En la conversación se nota que esa clase de eventos elevan la presión, pero también el valor simbólico del triunfo. Si Holloway sale bien parado, no será solo una victoria más: será una confirmación de que sigue instalado en el grupo de nombres que sostienen una cartelera de máxima exposición.
El propio Holloway lo acepta sin vueltas. Dice que le habría gustado llegar de otra forma, con un triunfo reciente en lugar de una derrota, pero no intenta maquillar la realidad. “It is what it is”, viene a decir. Esa honestidad hace más fácil entender cómo encara la pelea: sin dramatizar, pero tampoco sin restarle peso.
¿Por qué se habla tanto de la revancha con Justin Gaethje?
La conversación no gira solo alrededor de Conor McGregor. También aparece el nombre de Justin Gaethje, y con él la idea de una revancha que sigue rondando. En la referencia se deja entrever que Holloway tiene la puerta abierta a otro capítulo con Gaethje si el momento deportivo lo permite.
Ese interés no es casual. En deportes de combate, las revanchas se vuelven atractivas cuando la primera pelea dejó dudas, tensión o una sensación de cuentas pendientes. Holloway no entra en detalles sobre un plan concreto, pero el simple hecho de que el tema aparezca junto al de McGregor ya dice bastante sobre el tipo de escenario que imagina para su carrera.
Lo relevante aquí es que Holloway no parece atado a un único nombre. Está dispuesto a moverse entre rivales de gran impacto, siempre que eso tenga sentido deportivo y mediático. McGregor ocupa el centro por la magnitud de su nombre; Gaethje aparece como otra ruta plausible para una pelea de alto voltaje.
McGregor, Chandler y el problema de los aplazamientos
En la charla también surge el nombre de Michael Chandler, y ahí el tono cambia un poco. Holloway comenta con ironía el largo carrusel de idas y vueltas alrededor de una pelea que no terminaba de concretarse. La frase “poor Chandler” resume esa sensación de desgaste que producen los emparejamientos estirados demasiado tiempo.
Ese comentario ayuda a entender el contexto en el que se mueve McGregor. Cuando un combate se anuncia, se retrasa y vuelve a anunciarse, todo el entorno se llena de incertidumbre. Los peleadores ajustan campamentos, los fans cambian expectativas y la narrativa se desgasta. Holloway no lo dramatiza, pero sí lo señala con humor.
En ese sentido, su postura es pragmática: no quiere vivir pendiente de lo que podría pasar con otros emparejamientos. Prefiere esperar a que el rival esté realmente frente a él. Para un peleador de elite, esa forma de pensar suele ser la más sana. Evita el ruido y concentra la energía en lo que sí puede controlar.
Ese enfoque también explica por qué Max Holloway habla de Conor McGregor sin desbordarse ni vender una rivalidad artificial. Sabe que el valor del combate está en la jaula, no en la conversación previa.
Lo que se nota en el lenguaje de Holloway
La entrevista muestra a un Holloway relajado, bromista y competitivo al mismo tiempo. Entre chanzas sobre pesajes, gimnasios y supuestas waivers, aparece un peleador cómodo con el intercambio verbal. No se inmuta ante la provocación y responde con una mezcla de humor y seguridad.
Ese estilo importa. En UFC, la personalidad también construye expectativa, pero Holloway no depende de inflar el combate con frases vacías. Su mensaje es más simple: quiere pelear, quiere ver al rival frente a él y quiere demostrar que sigue creciendo.
La conversación deja otra idea útil para entender su momento: no está obsesionado con cerrar una herida antigua. Está enfocado en el presente competitivo. Por eso, cuando le recuerdan la historia con McGregor, no se queda atrapado en el pasado. Lo mira como algo lejano y pasa rápido a lo que viene.
Qué puede significar este regreso para su carrera
Si Holloway gana en una pelea de este nivel, el impacto va más allá de una simple casilla en el récord. Un triunfo así lo mantiene en la conversación de los nombres grandes y refuerza su imagen de peleador capaz de sostener eventos importantes, ya sea ante McGregor o frente a otro rival de primera línea.
También puede abrir la puerta a nuevas negociaciones dentro de la división o a combates especiales con mucho tirón mediático. La referencia no promete un camino exacto, pero sí deja claro que Holloway está dispuesto a moverse en ese espacio donde se cruzan legado, espectáculo y ambición deportiva.
Y hay algo más: la manera en que habla de su pasado con McGregor sugiere madurez competitiva. No se vende como alguien obsesionado con la revancha personal, sino como un peleador que entiende el valor del momento y que quiere aprovecharlo sin ruido innecesario.
Preguntas Frecuentes
¿Max Holloway cree que puede sacar algo de su primera pelea con Conor McGregor?
Holloway deja entender que no mucho. Dice que fue hace bastante tiempo y que no se reconoce del todo en aquel peleador. Su lectura es que la pelea actual debe analizarse por sí misma, no como copia de aquella noche.
¿Por qué la pelea con McGregor tiene tanto peso?
Porque ocurre en un contexto grande, dentro de la International Fight Week, y porque McGregor sigue siendo un nombre de enorme atención. Holloway lo ve como un combate importante, no como una cita cualquiera.
¿Qué dijo Holloway sobre la situación de Michael Chandler?
Comentó con ironía los retrasos y los cambios alrededor de esa pelea. Su idea fue que pasar de pelear con McGregor a quedar atrapado en tantas demoras debe ser frustrante para cualquier contendiente.
¿Está descartada una revancha con Justin Gaethje?
No se descarta en la conversación. La referencia sugiere que Holloway también tiene en el radar una posible revancha con Gaethje, aunque no se plantean fechas ni un plan concreto.
Conclusión
Max Holloway habla de Conor McGregor con respeto, confianza y una buena dosis de realismo. No vive del pasado, no dramatiza los aplazamientos y tampoco se enreda en provocaciones vacías. Lo que quiere es sencillo: entrar al octágono, tener al rival delante y resolverlo donde importa. Si ese camino termina abriendo otra pelea grande, ya sea contra McGregor o en una revancha con Justin Gaethje, Holloway parece listo para tomarla.
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